diana's profilediana aisenbergPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
extractos de una charla, museo ramon gomez cornet, santiago del esteroArte contemporáneo. cómo dejar de decir no entiendo . Algunas recomendaciones para todo público.
· Erradicamos el no entiendo, porque determina la autoexclusión. · Evitar las siguientes frases: Esto no es arte. ¿Quién hizo esto? Esto lo podría haber hecho mi hijo. Mi hijo lo haría mucho mejor. Cuando llego a casa te lo hago en dos minutos. · Recordar que hay una vida detrás de ese objeto que está frente nuestro. Es propicia la disponibilidad de la persona que mira. Preguntar y preguntarse. · Considerar la obra como un huésped según el concepto bíblico, recibirla como un invitado en nuestra casa, y le dicen, ¿Querés tomar algo? ¿Necesitas algo? El cambio de actitud es importante. · Observar el comportamiento de los niños frente a las obras, e imitarlos. Encontrar el lugar físico nato, la sensibilidad que excede todas las ideas que tenemos sobre el arte. · Eliminar la suposición que hay un modelo de arte y de obra establecido totalitario y autoritario. · Desconfiar cada vez que se mata algún medio o algún género. · Reconocer el bagaje personal de lo que ya existe, los códigos culturales alusivos que nos pertenecen. · Confiar en el gusto personal: impresiones, historias biográficas. Todos tenemos recorridos y conceptos espaciales internos, como cuando ponemos la mesa o elegimos de que lado dormir en la cama, cuando ordenamos una valija. Los criterios personales valen oro. · Usar lo que sabemos, como el color que vamos a vestir para tal o cuál ocasión. Todos disponemos de una estructura y un abanico de color. Todos tenemos nuestros colores preferidos. · Hay un concepto de línea que todos tenemos incorporado. Todos sabemos lo que es una línea. · Construir familias de lecturas que atraviesan distintos momentos históricos, por actitud, por morfología. · Ubicarse en qué es lo que uno está mirando, registrar lo que podemos reconocer como nuestro. Cada obra tiene una resolución epocal. · Fundamental: curiosidad, atención, lectura, estudio. Agradecer y no rechazar cuando algo resulta raro, poner en acción la curiosidad, buscar información por Internet. Estudiar y leer. El arte es la pregunta en sí, pregunta permanente sobre la vida y sobre el ser del hombre. Es un espacio social del cual disponemos para todo lo que no existe respuesta total. Los valores que incumben al arte son valores y calidades de la vida, de la de todos nosotros. En toda época acontecen circunstancias históricas, tecnologías, que determinan un modo de hacer arte. La responsabilidad de cada artista es darle un significado y un contenido al concepto de arte de acuerdo a su tiempo. Hay permiso en el arte, donde pueden suceder ciertas cosas que no están aceptadas socialmente a nivel general.
daniel abate
pero puede semejar perfectamente los movimientos que este alfiler causa en nuestro cuerpo y representar esos movimientos en el alma.
Conocí a Daniel cuando recién había llegado de Méjico, con un bagaje que ni el mismo reconocía, en relación a la diferencia que resultaba en la conformación del mundo artístico porteño. No solo contaba con años de trabajo junto a Ramis Barquet, haciéndose cargo de ferias y sobresalientes firmas en la renombrada galería mejicana ya con sede en NY sino que también era pintor de iconos, y traía en sus manos una necesidad de contacto con la materia, la pintura, la madera: pintar el icono hasta que el icono llore, (eso me dijo, y no lo olvidé). En ese momento trabajaba en teatro y escribía un libro, una hiperactividad y un abanico de posibilidades que no se encuentran con facilidad. Un gran productor, poco convencional e imparable. Saltarín, pícaro, curioso. Perdido o perplejo, como se encuentra cada ser que he conocido al momento de llegar a Buenos Aires, luego de años de ausencia. Yo misma he pasado por ese tramo. Volver a Buenos Aires, hay que pasar por eso para entenderlo. El contacto fue fácil tengo un imán para los recién llegados.
Me dijo que necesitaba pintar, y en el taller a mi lado, y en un pequeño grupo de mañana, pasaba horas pintando acuarelas sobre páginas de libros deshechos. Playmóvil no fue su idea, tampoco se llamaba Playmóvil. El primer nombre que le pusimos fue chasis, e incluso fue declarado de interés cultual y teníamos una carta que lo avalaba con ese nombre. La intención era hacer una obra colectiva en un camión, un flete. Una muestra que recorriera la ciudad e instalar literalmente la necesidad de circulación de la producción artística local. Circular, eso podía hacerse en un móvil. El nombre se cambio por capricho e impulso, y del mismo modo Daniel se hizo cargo de la gestión junto a Vanesa Saca. Lo hicieron, hablaron con Méndez y montamos una muestra colectiva que inauguramos en la vereda, en Corrientes y Pringles. Servimos vino a los transeúntes que recorrían la muestra dentro del camión-usamos el cartel municipal e la calle para promover el encuentro. El evento fue difundido por crónica TV en todo el país y participó del estudio abierto. Lo mejor, fue el momento de atar las obras con una cuerda para trasladarnos a la sede del estudio abierto del Abasto. En ese momento, los cuadros, las esculturas y videos que transformaban un camión de transporte en una sala de exposición, se volvieron todas una sola obra, fue un momento bello, así lo recuerdo, obras cosidas entre si unían personas, objetos, roles, producciones públicas y privadas, un objeto único que respondía a un concepto de arte total, ampliado, histórico. Esa misma muestra se mudó luego de la inauguración a un espacio más dentro de la muestra colectiva del evento general. Hay una búsqueda por desarrollar formas de rebeldía que no se dejan canalizar dentro de los formatos convencionales. Hay en Daniel Abate tanto un afán justiciero, como un espíritu mercantil diría genético. Esa conjunción corre por sus venas. El hecho de haberse formado fuera del país le concede todavía hoy una mirada con distancia. Intuyo que esto lo ayuda a no ir detrás de ciertos lugares comunes y mantener su ojo fiel a sus amores, sus instintos, sus impulsos y caprichos. Es cierto que frecuentemente funciona como un artista, arriesgado, inventando un mundo que lo proteja de la atmósfera general, un mundo íntimo y avalado sobre todo por su propia fe. Quiero rescatar especialmente su disposición al aprendizaje, y su capacidad de cambiar radicalmente políticas a partir de nuevos entendimientos. Hay un movimiento alquímico en sostener la probabilidad de crecimiento de los artistas argentinos dado el contexto histórico, la paupérrima contención a nivel nacional y provincial, la falta de protección cultural y la falta de conciencia institucional en relación al arte como patrimonio y construcción de poder a nivel internacional. Existe un carácter afectivo que anima a paliar situaciones imposibles. Pienso en la presencia nula del arte argentino como escuela que se ha confirmado históricamente, y en los casos individuales que avanzan sobre estructuras denominadas mainstream. Hay un interés especial en este galerista hacia los parámetros y estrategias de inserción de los artistas en el mercado, reinventar y sumar. Es sabido que críticos y galeristas se ensalzan a menudo con frases como-yo lo descubrí, yo lo inventé, que tan mal caen a los artistas. No es que podamos eximir a Abate de esto pero si es fácil reconocer que este tipo de apreciación es acompañada por un gran trabajo logístico. Hay un interés en hacer una diferencia a veces difícil de percibir. En cierto momento histórico se creaban movimientos, llevaban nombres, manifiestos, hoy en día hay que moverse, y eso sí lo hace Abate, corriéndose de su lugar de artista, a productor, ideólogo, vendedor.
Podría decirse del conjunto de artistas que elige, que buscara conformar un mundo alegre, una atmósfera común, un mini wonderland para la paz del alma. Un jardín de bonanza. Un momento de respiro, el arte que da felicidad. Sus relaciones con los artistas son pasionales y sus movimientos para sostener la continuidad de la galería son pasos de baile, a veces imperceptibles, a veces muy rápidos e intrépidos. Apuestas, verdades no reconocidas públicamente, juntar lo imposible, instalar belleza, son impulsos que lo mueven. Allá, acá, trasformar, llevar, traer, reubicar, cambiar, cuidar a los artistas-dice, -el galerista es responsable de la formación y la carrera de sus artistas. Que el icono llore, tal vez esa siga siendo su meta. Diana Aisenberg
mercedes pujana
y tiempo hay....... tres acordes de la canción de cuna.
Tan fácil es para mí pasear por estos paisajes, me son tan afines. El paso es lento, no hay mucha gente alrededor. Hablamos bajito, como si los que no están, también fueran a escucharnos. Todo es pequeño, aunque el pájaro sea gigante. Viene cuando quiere y vos lo apresas con un clic. Alguien muy grande puede aparecer en cualquier momento: el que espía. El extraño, un extranjero quizás. Las ciudades y los árboles sumidos en el silencio que promete el desconcierto. Las niñas tienen los ojos vendados, la mirada hacia atrás, hacia adentro. La concentración es máxima y la nostalgia ¿dé qué, de quién, de qué momento? Nostalgia y espera. Todo se suspende en un vacío inmenso que, a lo más frágil da consistencia. Somos el reflejo aislado de una realidad sangrienta o apacible, nosotras, paseando por aquí. Pequeñas casas, pequeños habitantes. Un murmullo, un suspenso diría, ¿viven ellos aquí, qué hora es, quién va a entrar por esa puerta? Cuál es la puerta. Encuentro tal presencia en esa pequeñez, que ni siquiera me siento grande. No es mucho lo que sucede, no sucede nada. Es el granulado en el trazo del lápiz, en el papel, el patrón que cubre la madera, la junta de los pedazos que hacen la casa, el castillo, la iglesia. Cada imagen en cualquier medio guarda el tiempo eterno del alma, aun cuando la eternidad parezca inconcebible. Incluso el tiempo aparece aislado. Las partes unen lo que del vamos estaba disgregado. Donde no había nada, está el acto. Unidades que sobreviven para la reconstrucción de un mundo que no ancla en ningún lugar, en ninguna parte. Un mundo hecho de detalles, un recuerdo, un andar a ciegas, a tientas. A tontas y a locas? No, a tontas y a locas no. Todo está cuidado, limpio, esmerado. Queremos seguir viviendo, más allá de esta nada. Los fragmentos recomponen. Hay una oscuridad amenazadora, toda blanca, pulcra. Pequeña obra monumental arquitectónica. Una pequeña obra de arte que siempre será inacabada, un mundo por venir, un anuncio. Gracias de corazón por traerme a pasear por aquí, siempre es y será un placer, un conjuro contra el miedo.
Diana Aisenberg
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