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oligatega numeric por rafael cippollinimiércoles 15 de octubre de 2008Oligatega Numeric: un Catálogo - Trailer en PictocromoHace semanas que vengo tomando apuntes sobre Oligatega Numeric. Muchos. Recién ahora estoy tratando de darles un orden. Sobre todo para entender un poco más el sistema de lo que hago. Algunas frases se fueron colando en el Cippodromo, en los últimos posteos. De todo lo que leí sobre ellos, lo único que rescato son dos ensayos que escribió Inés Acevedo (incluso cuando me da mucha gracia su categorización de “críticos”) y algunas breves epifanías de Mao y Lenin. Pero lo cierto es que ayer inauguraba su muestra y tenía ese tremendo cúmulo de notas (una pequeña biblioteca) sin un orden preciso. No es la primera vez que me pasa. Hace ya once años tuve una experiencia bastante en sincro, con una exhibición de Jane Brodie que me llevó a escribir muchos cuadernos; años después publiqué una mínima selección de estos apuntes en ramona. Pero esta vez decidí hacer algo diferente. Escribí un texto que está casi en las antípodas de mis notas y lo propuse como catálogo - trailer, como breve narración de avance. Mientras tanto, pienso en cómo darle una dirección a lo que ya tengo (y sin dudas seguirá creciendo). ¿Un pequeño libro? ¿Un sitio web? ¿Ensayos dispersos aquí y allá? ¿Todo esto junto? Ya veremos. Por lo pronto, va el texto-trailer. ![]() Pictocromosis El código fuente de Oligatega Numeric Trailer ¿Usted lo ve desenfocado? ¡Continúe así! Bernard Desanti Su cuerpo es el mismo. Es el espejo el que está raro. Italo Raddatz Podría hacerlo fácil y ensayar algunas líneas sobre lo que ya sabemos. Un examen rápido, parafraseando lo que ya se escribió y agregándole para la ocasión algunas precisiones. Por ejemplo: En líneas generales Uno. Oligatega Numeric elige no definirse más allá de sus propias narraciones diseñadas por ambientes alterados, objetos intervenidos, sonidos procesados, y un glosario siempre excedido de conceptos inventados. Mediados siempre por una mitología inestable (o mejor: una morfología tensionada por un relato de textura lisérgica) sus propuestas son puro estímulo: un rompecabezas sensorial con mucho de ciencia ficción e imaginario de subculturas. Dos. Por otra parte, su biografía dice que se trata de un grupo conformado por cuatro artistas multimedia que rondan los treinta años (hubo un quinto miembro que se alejó hace un tiempo), formados hace una década, la mayoría de ellos egresados de la Escuela Prilidiano Pueyrredón y que formaron parte de la última edición de la Beca Kuitca. También que actúan por separado (sus intervenciones solistas son muy reclamadas, así como sus plataformas fractalizadas, p.ej. Mecto y Fósforo líquido) y que en los últimos años, con distintos integrantes e invitados, formaron varias agrupaciones de rock, punk y noise (Rondamones e Hipnoflautas son las más conocidas). Tres. En tanto narradores, sus exhibiciones tienen la estructura de capítulos de una saga, cuya continuidad temática, plagada de metáforas herméticas (con títulos como Silencio Modular, Crimental Kitchinet, oldujici olkohdu conscienzoids o Maravilla Tecknovilla), lo cual no les ha impedido infiltrarse en medios masivos y eventos de moda como MTV o Creamfields. En todos y cada uno de los casos, plagados de dosis altísimas de diversión e inquietud. Si el trance habitualmente se entiende como trayecto y duración, en sus propuestas se reconfigura en tanto alteración espacial: sensorialidad desquiciada. Nunca más efectivo el apotegma: “el arte invariablemente barbariza la tecnología”. Sus ambientes parecen museos de ciencias naturales alienígenas (o laboratorios) cuyas vitrinas (o incubadoras) hubieran estallado. Cuatro. El origen de su universo ficcional parece centrado en un monstruo amorfo de condición indefinida, que según cada escena (exhibición, intervención) fue adoptando denominaciones diversas, ya Mobo6 o El Enorme. En el mejor reporte que leí sobre el tema, Inés Acevedo conjetura: “En realidad esos monstruos eran emisores o medios de comunicación frustrados. Lo que pasaba era que nadie era capaz de entender el mensaje. Lo cual no significaba que ni hubiera un mensaje que al azar significara algo. Como el teorema del millón de monos que dice: ‘si dejáramos a un millón de monos en una oficina, enfrente de máquinas de escribir, durante miles de años, ¿acaso no podría haber uno, que tarde o temprano, por casualidad no escribiera Hamlet?’”. Si hubiera elegido este camino, sólo me hubiera faltado agregar un párrafo sobre la muestra que hoy nos convoca (El Enorme en Pictocromo) y señalar en pocas líneas que si bien en esta oportunidad Oligatega Numeric optó por formatos mucho más tradicionales (una parte substancial de la exhibición está conformada por pinturas) en verdad no se trata más que de otro ejercicio de desnaturalización exacerbada, de distintas sumatorias de ejemplos de biología mutante que podrían sintetizarse en el interrogante “¿Cómo una fantasía colectiva se reconfigura y potencia en la descomposición de lo físico?”. Definitivamente, sus pinturas nos resultan tan extrañas, o más, que las instalaciones y ambientaciones que ya conocíamos. Pero lo cierto es que jamás escribiría algo así. No es mi estilo. No me saldría bien. Además, ha sucedido algo. El Enorme ya no es un emisor de comunicación frustrado. O no del todo, ya que logré capturar su mensaje. Y se trata, ni más ni menos, que del Código Fuente de Oligatega Numeric. ¿Quieren leerlo? ¿Realmente desean conocerlo? Lo más probable es que ellos lo nieguen todo, pero éste es. Muy bien: ahí vamos. El Enorme es un koan de Mobo6. Y Mobo6 es el egregor manifestado por un Oligatega. Un Oligatega es un mamífero que suele dejarse ver en algunos campos de golf. Se trata de un koan particular: un koan ergonómico. No sólo: su ergonomía es morfodélica. En tanto presencia espacial, actúa por vibraciones. (Continuará). Suplemento Apéndice terminológico Koan: Un kōan (公案; Japonés: kōan, Chino: gōng-àn) es, en la tradición zen, un problema que el maestro plantea al novicio para comprobar sus progresos. Muchas veces el koan parece un problema absurdo, ilógico o banal. Para resolverlo el novicio debe desligarse del pensamiento racional y aumentar su nivel de conciencia para adivinar lo que en realidad le está preguntando el maestro, que trasciende al sentido literal de las palabras. Quizá el koan más famoso es aquel en el que el maestro da un aplauso y dice: "Este el sonido de dos manos, ¿cuál es el sonido de una sola mano?" (según tradición oral atribuida a Hakuin Ekaku, 1686-1769, considerado el recuperador de la tradición de los koan en Japón). Este koan también es famoso en la cultura occidental por habérsele dado un buen número de respuestas espurias o incorrectas tales como: chasquear los dedos, el silencio de mover una mano en el aire, darle una bofetada al profesor, poner la mano debajo del sobaco para hacer ruidos ofensivos, etc. Egregor: “Egregor” [Del griego Egregoroi] significa velar. Egrégora también proviene del mismo término y designa la fuerza generada por la sumatoria de las energías físicas, emocionales y mentales de dos o más personas cuando se reúnen con cualquier finalidad. (…) un ente primordial formado por una agrupación de almas en un todo de sustancia mental o psíquica. Los antiguos consideraban a la Egrégora un ser vivo con fuerza y voluntad propias generadas a partir de sus creadores o alimentadores pero independiente de las de cada uno de ellos. En el plano racional a los Egregores se les entiende como formas psíquicas que tienen que ver con estados de conciencia humanos. Es un 'ser psíquico' de carácter colectivo; un campo de influencia común, es un fluir sutil, invisible y elástico que ocupa espacios y que transmite energías creadas por un modo de pensar, de sentir o de actuar de los seres humanos. Es un “ente” real, sensible y actuante, aunque imponderable, que permite tener a los corazones sintonizados. Ergonómico: adj. Perteneciente o relativo a la ergonomía. Ergonomía: (Del gr. ἔργον, obra, trabajo, y –nomía). F. Estudio de datos biológicos y tecnológicos aplicados a problemas de mutua adaptación entre el hombre y la máquina. Morfodélica: adj. Perteneciente o relativo a la morfología psicodelizada. Psicodelia: es la adaptación al español del inglés psychedelia, un neologismo formado a partir de las palabras griegas ψυχή, "alma", y δήλομαι, "manifestar". La palabra psicodélico fue inventada por el psicólogo británico Humphry Osmond y significa "que manifiesta el alma". Ajustándose a esa definición, todos los esfuerzos por proyectar el mundo interior de la psique pueden ser considerados, en un sentido amplio, "psicodélicos". Sin embargo, cuando se habla de psicodelia suele aludirse a una modalidad artística muy concreta: el arte psicodélico, sobre todo pictórico y musical, que se desarrolló a partir de los años cincuenta del siglo pasado. Este tipo de arte se caracteriza por evocar las vivencias propias de la experiencia psicodélica: sinestesia, alteración de la percepción del tiempo y del sentido de la identidad, empatía, etc. Vibraciones. Matemática de los Egrégores. “(…) Una característica fundamental del Espacio es su estado vibratorio. Todo el Universo manifiesto existe de acuerdo a leyes de frecuencia vibratoria. Todo lo que existe ha sido creado y se crea por el Sonido de un Ser --Inmanente y Trascendente-- que habiendo substanciado al Universo con un fragmento de Si Mismo, permanece.” entrevista leandro tartagliaEl ejercicio de salir de uno mismo.
Esta es una entrevista realizada a Diana Aisenberg en relación a esta nueva edición del proyecto.
¿Qué es KDA? En principio es Kiosco de Artistas y es una sigla que remite a un emprendimiento de artistas que intentan salir de la intimidad del lugar de creación o de gestación de obra, reciben invitaciones, se adaptan a los formatos que la realidad les ofrece y los incorporan para el crecimiento. Es salir a la calle en compañía. La palabra kiosco
aparece como síntesis del concepto histórico. Desde el mercado persa hasta
nuestros días. Kiosco de golosinas, maxikiosco, kermés, feria, calle, venta
ambulante, galería. Para mí es la idea de intercambio en sí llevado a todos los
niveles, no sólo dinero, sino ir al encuentro público. La idea es ejercitar una comunidad que se gestiona por el deseo de ser parte de esa misma comunidad. Si bien uno siempre es responsable, en este caso la responsabilidad está más explícita. ¿Qué diferencias hay entre una muestra y un KDA? Una muestra puede ser KDA, pero KDA no es todas las muestras. La relación entre los artistas y el espectador es un objetivo. El concepto muestra convive con el de kermés con el de kiosco con el de feria, hay una convivencia de formatos. Esto suma público, suma intereses. Ya no nos importa si hay intermediario o no. Lo que se reveló ahora es que a veces hay intermediarios y a veces no, a veces está re bueno que los haya. ¿Cómo fue que se produjo la idea de kermés, cómo llegó a cristalizar la idea para trabajar? Yo pedí que presenten
proyectos pendientes que les gustaría hacer o que alguna vez quisieron hacer y
no habían tenido el espacio. Teníamos el ofrecimiento de Crimson para hacer
KDA. En parte como cierre del lugar, como frutilla del postre. Teníamos el
espacio a disposición y pensé que era una buena oportunidad para hacer esos
pendientes por falta de lugar. Yo no lo tengo claro en este momento, posiblemente lo vea después. Sé que hay un vínculo con algo que está pasando pero todavía no estoy segura de cuál es. Yo lo relaciono más al lugar sociológico del carnaval al decir de Mijail Bajtín. El lugar de la oscuridad desde donde nace la fiesta como necesidad genuina de supervivencia, de festejar, de estar juntos, la fiesta como unidad, el arte como celebración. Siento que hay una necesidad imperiosa de celebrar, pero no celebrar porque estamos todos bien, sino como un pedido de descanso. Celebración como unidad, alegría, porque ya el módulo “sufrir para aprender”, tan occidental y cristiano, no
va más, no da para
más. Está elevándose el sentido del aprendizaje por amor, la alegría, de manera
más masiva. No estoy segura. Primero que la población KDA si algo es, es heterogénea. Las trayectorias son muy disímiles y lo caracteriza una gran desjerarquización. Las experiencias individuales son contagiosas. Por ejemplo ahora hay artistas que quieren invitar a tomar el té y esto ya sucedió en un KDA (en el de Estudio abierto). En ese entonces estaban Mercedes Pujana y María Aleman tomando el té en la entrada del taller con mis tazas hechas en cerámica, mientras que yo las pintaba cuando venía la gente. En un lugar yo pintaba y en otro ellas tomaban el té. Fue muy interesante como performance, venía la gente por la escalera, el automático de la luz del pasillo se apagaba y se encendía, era el lugar más incómodo para estar, sin embargo se fue sumando gente alrededor de ellas, en ese lugar mínimo, donde habían montado esa escena cotidiana de trabajar y tomar el té. Y ahora 2008 vuelve a aparecer alguien que no vio ni estuvo en aquél momento y tiene una inquietud parecida. Creo que aparece porque se crea el contexto para que esto suceda. ¿El KDA tiene incorporada la idea de socializar? Al haber un otro y un espacio con condiciones precisas la circunstancia te determina. La idea es la suma de recursos. Uno se encarga de los ploteos, otro de la pintura, y así. Sumar recursos para rendir más. Sumar recursos, producir patrimonio. Usar el saber individual de cada uno para el equipo. Y congeniar todas las individualidades, porque hay gente que es más colaboradora y gente que lo es menos, gente que pide más, gente que da más, gente que usufructúa, gente que entrega, o sea, es un trabajo de energía muy sutil de cuidar. Algunos proyectos necesitaron amoldarse al equipo, amoldarse al lugar. ¿Qué surgió desde los artistas en relación a este KDA? Lo que apareció es una relación con el espacio específico, obras en conjunto y obras para la participación del público. Esos son los tres paquetes que surgieron como novedad para el KDA. Creo que los tres aluden a salir de uno mismo. En mi caso sigue siendo la construcción de KDA y hasta dónde puede dar esta sigla, este concepto o este capricho de acuñarle un nombre a algo que es movible. Fijarle un nombre a algo que tiene que estar en movimiento todo el tiempo. KDA responde a un momento, es ahora, siempre es ahora, por suerte tiene historia y experiencias para sumar. Es hoy, acá, Argentina, Buenos Aires con cierto lado B de la estructura artística local, como en los bordes de un sistema. Tiene que ver con los deseos personales de las personas que en ese momento son KDA. KDA es autónomo ya que la invitación actual es a KDA no a mí. El proyecto se construye a sí mismo y cada persona obtiene su experiencia personal en relación a su obra y a su obra con otros. Es un llamado al encuentro.
Epílogo de la entrevista. Como forma de concluir o de iniciar este nuevo recorrido por KDA, me gustaría invocar el estado de la pregunta, algo que es una constante en el trabajo que se realiza en el taller de Aisenberg y que es del todo fundamental como actividad del espectador, sea artista o no, dentro del campo de las artes. Intentar formular pensamientos es una práctica directa sobre lo que sucede, en este caso dentro de un contexto artístico transmisible a otros órdenes de la sociedad. Poner en acción la actividad de interpelar todo vínculo es una tarea indispensable.
Leandro Tartaglia, septiembre de 2008. por afael cippollini kda 2008Kiosquicémonos
No hay mejor mercado que tus deseos. Refrán persa
Hagamos zoom sobre éste KDA. Tracemos un glosario, veamos de qué se trata. A ver. Comencemos por esta palabra, proyecto.
Proyecto. Así es. En esta edición de KDA reina el proyecto. Muchas obras, como siempre, pero en proyecto: plan y prueba al mismo tiempo. En muchos casos todo tuvo su comienzo en cuadernos, libretas, papeles en donde se desplegaban, entrelazándose, diagramas, dibujos y escrituras. Otras veces, se trató sólo de arquitecturas mentales, de realizar el trayecto previamente con la imaginación. Porque el proyecto, al fin de cuentas, es forma en movimiento. Es la forma que tantea sus límites. Que los testea. Todo proyecto es una exhibición portátil, en escala. Lo tiene todo: visualidad, discurso, montaje, edición. Es una empresa (una organización, una pequeña industria). Un escenario antes de expandirse. Hubo algo más, que alimentó e hizo crecer los proyectos. Y fue que éstos se contagiaron unos de otros. Proyectos individuales crearon parejas. Cundieron los proyectos dialogados, bicéfalos, potenciados, las percepciones compartidas, las intuiciones y certezas colaboradas; los límites se redefinieron nuevamente. Fue por entonces que aparecieron las aduanas. Esa aduana de proyecto que se conoce como formato.
Formato. Ya sabemos, el formato es una herramienta. También un arma y una disposición de lenguaje: materializa (esto es, singulariza) una relación personal con el mundo. ¡Y esta es la mayor trampa! porque muchísimas veces son los formatos los que conquistan el mundo, formateándolo a su medida. Pero a nuestros artistas kadeáticos se los reconoce por su tenacidad, se intercambian técnicas para modelarlos, para desmenuzarlos, tentaculizarlos, reestructurarlos. Es que no tenemos que olvidarnos que KDA no deja de mutar, que posee una tradición en las transformaciones de formato: me acuerdo cuando fue un kiosco móvil desplazándose en camión (¡una verdadera prehistoria!), o aquella vez que participó de unas jornadas de poesía (Zapatos Rojos), o de la edición en una feria de arte (Periférica), o cuando estuvo en Tafí del Valle… la lista sigue. Es que KDA siempre fue un mercado móvil, nómade, zigzagueante, un mercado experimental ¡un mercado persa! El sitio donde se dan cita y conviven los proyectos más diversos, alimentando las orquestaciones más lanzadas. Veamos esto.
Mercado. Siempre es una investigación de valor. Tengamos en cuenta que KDA es a la vez un mercado interno y externo. Sístole pero diástole. Me explico: los intercambios, ya lo dije, comienzan entre los participantes. Entre los artistas que lo componen, que son su motor. Entre los creadores y ejecutores de proyectos. El primer tráfico, por consecuencia, es de experiencias, de colaboraciones, de puentes estéticos en el diseño de cada propuesta. A veces olvidamos hasta qué punto el mercado es producto del artista. En KDA, donde cada artista es su propio marchand, cada proyecto (interpelación de mercado) dispone su punto de oferta. Y ¿qué es una oferta, sino una invitación? Oferta espacial (vestir, modificar el entorno), oferta performática (convite de gestos, de destrezas, de ambientación), oferta de juego, oferta de conocimientos (cada proyecto no es nada distinto a una episteme). Cada proyecto no sólo redefine su formato, sino también su mercado. Si la oferta comienza con el diálogo ¿no se trata, en todos los casos, de construir buenos diálogos? Nunca Babel fue tan dichosa: contradiciendo al relato bíblico, estos babélicos hablan entre sí y con el público lenguas tan diferentes como efectivas. Todos se comunican con todos sin problemas. Es una de las más singulares características de esta tribu. ¿Dije tribu?
Tribu. En el siglo pasado (hace mucho, mucho tiempo) cierto sociólogo creyó adivinar una tribu en una cadena de montaje. Su idea fue muy debatida, luego, quizá con razón, olvidada. Ahora quiero retomarla y pensar en una tribu de producción de proyectos, de formatos y de mercados. Una tribu artística, con lazos intensos, articulada en discusiones, diversión, aprendizaje, desafíos, investigaciones, en mecánicas de sociabilidad y afecto que definen un perfil imbatible. Una de esas tribus que, observadas desde afuera, generan en nosotros espectadores unos deseos locos de pertenecer a sus filas. Una tribu que nos abre sus puertas (¿las tribus tenían puertas?) y que decide sumarnos a sus movimientos, ya no al grito de ¡banzai! sino en el aplicado arrullo telepático de “¡kiosquizate!”. Qué bueno entonces que una vez más entremos en frecuencia.
Kadeáticos de universo ¡salud!
Rafael Cippolini Primavera, 2008
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